Europa: otro paso atrás
jesus clavijo urbano - 22-02-2006 12:16:11 | Categoria: Actualidad
En el principio, fue el verbo. Pero eso sería en un principio muy lejano en el tiempo, porque en los que corren y sufrimos, en los tiempos de la revolución informacional y de la sociabilidad tecnológica, las libertades que consideramos más inalienables de la persona, paradójicamente, están siendo puestas en la picota. Una suerte de contrarreforma recorre el mundo.Y es que la Comisión Europea hace de su capa un sayo para dar el visto bueno a la directiva de retención de datos, con la complicidad de empresas tecnológicas y de operadoras de telefonía móvil e IP, en su carrera competencial por abundar en la tarta del negocio antes que en la prestación de unos servicios a los ciudadanos que velen por los intereses de estos últimos.
A partir de ahora, empieza el plazo para que las distintas legislaciones nacionales se adopten a estas nuevas medidas de “guerra contra el terror” versión UE. Sólo Eslovaquia e Irlanda han puesto apostillas a una norma claramente atentatoria del derecho a la intimidad y a la libertad individuales.
Europa entra en el juego. Se suma a la ruleta que gira aleatoriamente y pegando palos de ciego en la pelea contra esos males que atacan nuestra seguridad, tirando por la borda ese gran principio que define a quienes queremos una sociedad segura, pero libre y a quienes compartimos que para estar más seguros hay que ser más libres y que la seguridad debe estar al servicio de la libertad y no al revés.
Empezaba a creer en Europa. Mejor dicho, soñaba con una Europa distinta. Creía en unos mensajes diferentes, en una visión divergente del mundo a los que tienen los centinelas del otro lado del Atlántico.
Creía en una Europa de la cultura con mayúsculas, en una Europa garante de la paz y defensora de la libertad; creí, muy ingenuamente, en la construcción política de una Europa que sirviera de nexo de unión y de encuentro entre los pueblos. Y que lo hiciera en pie de igualdad y salvaguardando los derechos humanos.
Pero directivas como esta, a las que hay que sumar las diatribas culturales de Escandinavia, el fascismo cada vez menos disimulado de Sarkozy en Francia o las medidas antiterroristas, claramente abusivas, del paraíso de las libertades (Inglaterra), destierran cualquier esperanza de convertir Europa en un nodo del mestizaje, la transculturalidad y el multilateralismo en el que una vez creí.
Una jornada triste. Y , lo peor, es que esto ya no es una excepción.
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