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La manzana de Newton

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Otro error

La presión neocon del gabinete Bush le ha alejado una vez más del realismo programático y le lleva a clamar que las tropas seguirán en Irak sine die. Es otro error más. Y no será el último, porque los errores en cadenas no son sino consecuencia de una estrategia equivocada acerca de la naturaleza de la invasión, su justificación misma o la caracterización del enemigo que combate, tan dispar en esencia y tan inasible como el terrorismo yihadista al que debe empezar a acostumbrarse el mundo contemporáneo como una enfermedad más.

Bush anuncia que siguen en Bagdad, cueste lo que cueste. Y así materializar, encarnar su programático idealismo democrático, como instrumento de reestructuración de la política y la economía de la zona. Se trata, en el papel y negro sobre blanco de construir una isleta referente en el Medio Oriente que inspire las bondades de la democracia parlamentaria y el libre mercado.

Y el experimento cuesta ya más de dos mil vida de soldados americanos y otros tantos cientos de combatientes enfilados en la pretendida armada-¿guerrilla oficiosa?- irakí, además de los centenares de miles de vidas de civiles que se ha llevado por delante la aventura.

Pero el experimento es cojo. No ya porque el terrorismo no se acabará, sino porque con la democracia no basta. Y, en los planes de Bush no se define con precisión cómo se creará un Irak democrático y libre. Es decir, cómo la democracia parlamentaria se sustentará bajo un verdadero ‘orden liberal’ para el que son necesarios otros pilares: por ejemplo, un estado de derecho fuerte, para lo que es preciso un poder judicial verdaderamente independiente, y una sociedad civil activa y que confíe y contribuya a fortalecer el sistema democrático. Unas conditio sine qua non que quedan muy lejanas aún para este país árabe.

Prácticamente en el mismo día en que Bush se quiere hacer fuerte en el Medio Oriente, en Sudamérica, Venezuela, Brasil y Argentina acuerdan en Iguazú la construcción de un gasoducto que recorre de sur a norte todo el subcontinente. Además, Chávez ha anunciado que seguirá comprando deuda Argentina, coincidiendo con la dimisión del carismático Lavagna, en una jugada que acentúa el corte presidencialista del gobierno de Kirchner.

Movimientos como este son importantes para intentar aproximarnos a un nuevo diseño de poder regional. Como algunos analistas norteamericanos han denunciado, EEUU se desatiende de América Latina para seguir concentrando su interés en Oriente Medio, mientras la sombra de Chávez se hace cada vez más alargada, su propuesta bolivariana sigue ganado adeptos a costa de cheques sin fondo, dotaciones energéticas y compra de productos manufacturados a los países de la región.

Todo ello en un claro intento, con hechos, de deslegitimar aún más el Tratado de Libre Comercio de las Américas que propugna EEUU y que no genera confianza en una América Latina que gira hacia la izquierda, pero que corre el riesgo –con la sangría boliviana como paradigma- de derrumbarse hacia una nueva ola populista, ese tenor del que Bush ya no puede echar manos para levantarle el ánimo a una ciudadanía cada vez más desencantada con su despropósito imperialista en Irak.

En realidad, y como ha descrito bien Eduardo Galeano, Latinoamérica no interesa a EEUU. La razón: ha dejado de ser una amenaza.

Referencias

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Comentarios

  1. Yo creo que Irak camina hacia su transformación en un "estado gamberro" en el que las instituciones democráticas no serán suficientemente estables ni fuertes.

    Comentario de cmaf hace 4 años y 48 meses


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