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La manzana de Newton

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Aquí, sí, pero ¿y allí?

El ministro del Interior francés, el muy admirado Nicolás Sarkozy ya ha hecho público su paquete de medidas para aumentar la seguridad en el país y prevenir un posible ataque terrorista. Amén de que la iniciativa representa un diáfano recorte de las libertades, en la línea del emprendido por el muy reconocido en ámbitos liberales Tony Blair, la principal interrogante que se plantea tiene que ver con la eficacia.

Que Europa se proteja de esta forma tan mezquina representa un episodio más de ineficacia. Sencillamente porque ni la UE ni los EEUU y su cacareado programa de exportación de las libertades y la democracia están actuando decisivamente en que hoy es uno de los núcleos duros del yihadismo: África Occidental.

En un post anterior, abordábamos evidentes relaciones del ex presidente liberiano Charles Taylor con franquicias de Al Qaeda. El tema adquiere gran importancia, por cuanto este criminal, que todavía no ha sido puesto ante el tribunal internacional encargado de juzgar las matanzas de Sierra Leona, gozaba de una gran influencia que sobrepasaba los límites de Liberia y que se extendía por la propia Sierra Leona, Burkina Faso, la República Democrática del Congo y Nigeria, donde Taylor encuentra ahora refugio al amparo del presidente Obasanjo.

Si nos fijamos, el mismo círculo de terror que dibujó durante una década Taylor es el que sigue ahora una red salafista que gana en implantación y en aceptación en estos países y en otros cercanos, como Mali o Chad, sin que los abanderados de la libertad tengan programas concretos de actuación, pese a las advertencias de diversos centros de inteligencia africanos y occidentales.

El caso de Nigeria, por ejemplo, es preocupante, por cuanto el legítimo y democrático gobierno de Obasanjo se está encontrando con que, especialmente en la zona norte del país, prolifera la acción de los islamistas, que dirigen ya una importante parte de las mezquitas de nueva construcción financiadas con dinero saudí. Sinceramente, con este panorama, Nigeria lleva camino de seguir los pasos de Sudán, que ha vivido un conflicto ético-nacionalista de envergadura bajo el revestimiento de una guerra religiosa entre los musulmanes del norte y los cristiano-animistas del sur.

La creciente simiente terrorista en África occidental debe preocupar también a Nigeria por cuanto es uno de los países amenazados en un vídeo grabado por Ben Laden, que lo considera un país apóstata. De igual modo, debe tener en cuenta los ataques islamistas que ya sufrieron Kenia y Tanzania. Por ello, que Obasanjo ponga a Taylor en manos de la corte internacional que juzga el genocidio de Sierra Leona es un signo de que su gabinete apuesta por la democracia en la región. Máxime si se tiene en cuenta los sucios negocios de Taylor con yihadistas, con contrabando de diamantes y armas.

La creciente red salafista de África Occidental en los llamados “estados fallidos” no es fruto de la casualidad. A la laxitud de los países desarrollados, se une ahora la connivencia de Blair y Bush con el otrora considerado número 1 del terrorismo internacional: el coronel Gaddafi. Este dictador cuenta ahora con el beneplácito de Occidente al reconocer la autoría de atentados de la envergadura de Lockerbie, en lo que es una maniobra para configurarse ahora como combatiente número 1 del terrorismo internacional y para convertir a Libia en el Pakistán del Magreb, logrando así desmarcarse del absurdo Eje del Mal dibujado por la administración Bush.

Y es quienes se consagran como líderes de la guerra global contra el terror no deben olvidar que Gaddafi financió y apoyó a sangrientos guerrilleros y líderes como el mencionado Taylor en Liberia o Sankoh en Sierra Leona. Además, Libia fue un paraíso económico para quienes acumularon riqueza personal a costa de tantos muertos y mutilados en todo el África subsahariana.

Seguir obviando la irradiación de islamistas en África Occidental provoca que las medidas adoptadas en Inglaterra, Francia, España o Italia para prevenir el terror caigan en saco roto. En lugar de atacar las libertades de los ciudadanos europeos, los autodenominados aliados en la guerra contra el terror deberían actuar en el semillero de terroristas en que se han convertido varios países africanos, apoyando y financiando los servicios de inteligencia africanos, los movimientos democráticos, fortaleciendo la economía regional y no justificando la presencia en el poder de dictadorzuelos, cuya gestión deja “campos vacíos” por los que se infiltran grupos salafistas que ganan presencia en zonas alejadas de las capitales y con obras caritativas que no tienen otro fin que reclutar posibles terroristas dispuestos a atacar en sus propios países, pero también en Europa.

Sarkozy debe asumir que el origen del problema no está en Francia, está en el mundo y que no se resuelve interceptando comunicaciones personales ni elevando y fortaleciendo vallas, en lo que representa un claro episodio de la viciada asociación inmigrante-terrorista.

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  1. [...] problemas como la extensión del terrorismo yihadista en muchos países del continente. Comentarios (0) - Referencias (0) Referencias Dirección para referencias Comentarios Nombre Cor [...]

    Referencia de La manzana de Newton hace 4 años y 49 meses

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