Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

La manzana de Newton

Aquí, puedes pronunciarte. Aquí, discusión no es división. Entra y abre tu mente. Conversar,aquí, es un placer. Un gozo cibernético para quienes tienen algo que decir.

Campaña por un Le Pen español

No hace mucho, paseando por el centro de una Granada repleta de obras, avisté un edificio del que ondeaba la bandera de España con el escudo preconstitucional y acompañando a ésta, otra rojinegra con el escudo de la Falange. Era la sede de la organización política y sindical de la Falange Española de la Jons, una de tantas que atraviesan la geografía española y desde la que se llama a la acción en pro de una España unida, en las que se reivindica una recuperación de la grandeza de una España otrora imperial y, por supuesto, libre de la amenaza del Comunismo y de sus sustituto posmoderno: el islamismo.

Enseñas aparte, no resulta muy complicado encontrar farolas, muros y vallas de una Sevilla, también patas arriba, con un mensaje muy claro: España se rompe por culpa de la política convencional, la misma que sustenta su gestión sobre los principios democráticos y que marcada por una flexibilidad sin parangón, dejará España en manos de los “catalanes”, de ETA, y de los “inmigrantes islámicos y de otras razas” cuyo único objetivo es la “destrucción” de “nuestra nación”, todo ello con la connivencia de una UE , que no muestra reparo alguno en su progresiva conversión en “Eurabia”.

Bien, estos mensajes callejeros tienen bastantes puntos de coincidencia con los que encontramos en sitios web y blogs harto conocidos. Y, son los mensajes, de quienes de dedican a ir a librerías y universidades, en un ejemplo de “off line” jaleado desde la red, a hacerse notar, a publicitarse y a intentar de ganar adeptos a su causa sobre la base de la ofensa y no descartando actos violentos.

Poco días después del intento de agresión a Santiago Carrillo en la Autónoma de Madrid, el PP empieza también su labor propagandística, “explicativa” según Rajoy, y destinada a abrir los ojos ante el peligro que supone hoy para España una “reforma constitucional encubierta” que empezará a materializarse con la sola admisión a trámite del proyecto de reforma estutaria de Cataluña.

Si el PP ha obtenido éxitos electorales ha sido porque ha aunado en su seno diversas tendencias conservadoras y liberales, una correlación de fuerzas que ha tenido reflejo en sus propuestas electorales, en su acción de gobierno y que, ahora en la oposición, parecen ensarzadas en un enfrentamiento por ver quién protagoniza el rumbo futuro de un partido que defiende la unidad nacional, que interpone un recurso contra los matrimonios homosexuales, que se alía con los sectores más conservadores de la Iglesia en los ámbitos social y educativo, que ha denunciado el proceso de regularización de inmigrantes emprendido hace unos meses por el gobierno de Zapatero, pero que se declara, al mismo tiempo, abiertamente constitucional, que es partidario de reformas liberales en economía, y que suscribe una política exterior basada en una franca alianza con EEUU, en la condena de la dictadura castrista, en la denuncia del populismo de Chávez, y en un distanciamiento con Marruecos, país al que consideran desleal por sistema.

Las probabilidades de que los sectores más reaccionarios del PP abandonen la disciplina del partido y abracen siglas claramente antidemocráticas no son muchas, aunque los mensajes de cierto entorno del PP y de la Falange sean claramente coincidentes: en las farolas, en los medios tradicionales, en la blogosfera y… en la calle . Las posibilidades de que las fuerzas tradicionalistas de España se aglutinen en torno a una fuerza política que las represente en sucesivos comicios con posibilidades de éxito, más allá del PP, tampoco son muy grandes. Las probabilidades de que un líder de extrema derecha encarne todo ese batiburrillo que conforma el “sentimiento nacional” no abandonan la esfera de lo residual.

Pero esas opciones extremistas pueden agrandar su participación y respaldo electoral si en parte de la sociedad española empieza a generalizarse un sentimiento de frustración. Y esto es lo que persigue la campaña mediática iniciada por el PP a propósito del Estatut. El mensaje subliminal es claro. Es más: está dirigido a la línea de flotación del nivel de tolerancia propio de países democráticos y libres. Bastará con que el receptor sustituya nacionalista por terrorista, terrorista por islamista, islamista por inmigrante e inmigrante por delincuente para abrir la caja de pandora de la radicalización de una población que puede llegar a sentirse “atacada” por todos estos sectores “extraños” a los que ha dado pábulo el gobierno del PSOE.

Y sí. El gran peligro de una campaña como la iniciada por el PP es su esencia claramente antidemocrática bajo una apariencia de democracia supina: que lo españoles expresen lo que piensan y sienten sobre el proyecto de Estatut. Es decir: que España se posicione respecto de Cataluña y su intento presuntamente separatista e insolidario; que España, desde Oviedo a Cádiz, desde Ayamonte a Cieza, desde Algeciras a Santillana del Mar, desde Los Santos de Maimona a Alzira, desde Bermeo a Puerto Llano exprese su descontento con el Estatut, con el tripartito catalán, con Zapatero, también con Ibarretxe y, en suma, con todo lo que inspire o huela a reforma: ya sea de la Constitución, ya de la legislación educativa, social o de inmigración. Y, por supuesto, que España diga no a cualquier conato de negociación con los terroristas etarra-islamistas, pues la tragedia del 11-M fue resultado de una acción conjunta para desbancar del gobierno al PP.

Sin duda, si algún elemento puede dar origen a un Le Pen español es la radicalización, así como la generalización de la idea de ineficacia de la política para resolver los problemas cotidianos de la gente (¿habría que enmarcar aquí las críticas del PP a las reformas estatutarias en curso y sus discursos de que es un asunto que “no está en la calle?”, que "no preocupa al ciudadano"?). Un Pim Fortuyn o un Haider no son probables en España, pero sí posibles.

Y que no se equivoque la izquierda: un partido de extrema derecha fuerte no restará votos al PP. Más bien al PSOE. Trabajadores sin formación que ven en la inmigración mano de obra barata ; creyentes de rentas medias y bajas contrarios a la desacralización de la familia; campesinos y trabajadores del medio rural que temen una liberalización económica y buscan más protección; suburbios urbanos donde se forman patrullas ciudadanas para combatir la delincuencia o la prostitución; y, en general, ciudadanos medios de comunidades-caladero de votos socialista que sienten “olvido institucional” frente a los privilegios de vascos y catalanes y pueden incubar un fuerte sentimiento centralista, son el caldo de cultivo de unas formaciones por ahora marginales, pero que pueden crecer por culpa de campañas en los medios, en internet, en las farolas y en la calle de las que el PP es connivente.

Referencias

Dirección para referencias

Comentarios

  1. Totalmente de acuerdo Jesus, y si , uno de los caldos de cultivo de la ultraderecha son las bolsas marginales y sectores desencantados con el comunismo , el caso de Marsella es paradigmatico en ese sentido.

    El PP y sus antenas mediaticas esta alimentando un monstruo al que no podra controlar.

    Comentario de Cesar hace 4 años y 49 meses

  2. Sí, César. El enlace a la película La Ciudad está tranquila perseguía este efecto: resaltar el caso de Marsella y cómo el lepenismo se introdujo en capas populares desencantadas con el sistema y en los parados de nuevo cuño que veían en la inmigración una amenaza. Pero es que además se trataba de un caladero de votos para Mitterrand, que, hartos de la política tradicional, vieron en el mensaje ultra de Le Pen la solución fácil a todos sus problemas. Una extensión de partidos ultras en España, aunque sea promovida desde el sistema, tb. perjudicará electoralmente al PSOE. Habrá que pedir responsabilidades a quienes están jugando con fuego y se les llena la boca de cconstitucionalismo.

    Comentario de jclavijo hace 4 años y 49 meses


Recordar datos


La manzana de Newton COPYLEFT
Sindica este sitio usando: RSS 1.0, RSS 2.0, Atom.
Esta bitácora se mantiene con Bitacoræ.