La Letra Escarlata
jesus clavijo urbano - 27-09-2005 15:00:49 | Categoria: Actualidad
Hace unos días, César, por enésima vez fuente de inspiración, analizó las movilizaciones ciudadanas que están aconteciendo en los EUA contra la invasión de Irak. Con una nota destacada: la protesta ciudadana se había trasladado a la misma capital federal y a las puertas de la Casa Blanca.Este dato sirvió a nuestro amigo Netoratón para establecer una disociación entre gobierno y sociedad en los EUA, donde el apoyo a Bush está decreciendo y donde las voces críticas con la intervención en el país árabe aumentan de forma proporcional, apuntaría yo, al número de bajas de marines, al desgraciado incremento de los actos terroristas y a la también creciente frustración por la creación de un estado que no termina de cuajar y que tiene como punto polémico la redacción de una constitución que, sinceramente, no se ajusta mucho a los valores de libertad que predica la coalición y que sirvió de justificatoria para la guerra.
Evidentemente, estar en contra de un gobierno no significa estar en contra de los gobernados. No estar de acuerdo con un gabinete –con una élite , al fin y al cabo– no tiene por qué servir para estigmatizar a los ciudadanos, que también sufren las represalias de un ejecutivo cuya principal arma propagandística no es otra que la mentira (circunstancia esta última que, por cierto, se asemeja a la practicada por determinados políticos españoles).
Bush mintió, pero ganó las elecciones. Y, para ganar las elecciones, le comentaba yo a César, no cabía otra que un gran respaldo social. Entre otras cosas, porque Kerry siempre mostró una actitud tibia a la hora de criticar la intervención en Irak y porque se habló más de impuestos que de guerra durante la campaña. Lo que estaba claro, en cualquier caso, es que la sociedad americana se identificaba en gran parte con los valores fundamentalistas/belicistas de Bush. Esto es impepinable.
De manera que cabría pensar en una batería de valores profundamente arraigados en la clase popular americana. En una especie de ética contra la que no caben violaciones y que no padece de fugas. Una suerte de arcadismo campestre que reverdece y recrea, como un bucle, las circunstancias que inspiraron La Letra Escarlata.
Una barrera construida sobre bloques indelebles de moralina que tampoco los demócratas pueden destruir porque forman parte del sistema fundacional. Son las reglas del juego. Un juego basado en un esquema en los que los hombres son marionetas del designio divino. Y, en el que, continuando con el bucle, la guerra también encuentra justificación. A ojos de una gran parte de la sociedad americana, América tiene la encomienda de exportar la libertad. A ojos del gabinete Bush y de los lobbies fundamentalistas, la guerra es necesaria para evangelizar.
De modo que, siguiendo una lógica deductiva cartesiana, la sociedad americana subsume que la guerra es necesaria según qué casos, en qué condiciones y de acuerdo con un programa de beneficios que no tienen por qué ser cortoplacistas. En suma, que la guerra se racionaliza y se convencionaliza como un bien, construyendo una ética belicista que tiene su correspondencia en una moral fundamentalista. Ocurre exactamente igual que con la definición ‘humanitaria’ de los ejércitos.
Este orden se subvirtió durante la guerra de Vietnam, pero todos sabemos que la movilización llegó tarde. Chomsky lo relata muy bien en su conocido ensayo Poder y Terror. Por eso, es importante analizar y observar en qué va a quedar el movimiento ciudadano contra la guerra que se ha despertado en EEUU que, por ahora, es ciertamente residual y que ha llegado a tener una respuesta de otros ciudadanos que también se han echado a la calle para apoyar la política exterior de Bush y, en general, el recurso a la guerra como instrumento de dominación.
Ciertamente, la filosofía de Leo Strauss sigue estando inoculada en la sociedad norteamericana, no cabe duda. Y, lo que está claro, es que lo que ocurrió en Vietnam no ha supuesto, con el paso de los años, una inflexión en la internacionalización de la famosa Doctrina Monroe.
Y, en paralelo, es preocupante que gente tan cercana a Buh como Wolfowitz, Kagan o Pearl sigan siendo abanderados de un straussianismo en el que la libertad se convierte en una sublimación de lo religioso, apostando por una fusión entre religión y libertad mediante un sistema identitario en el que la guerra juega un papel primordial.
No en balde, un presidente puede tener la reelección casi asegurada cuando los comicios coinciden con una guerra de envergadura. Y Bush, por si se nos ha olvidado, ganó la las elecciones propagando el triángulo mágico guerra-religión-libertad que es, a su vez, la piedra angular de la sociedad americana desde los primeros tiempos de la colonización.
Con estos antecedentes, es natural que nos preguntemos si prosperará la movilización ciudadana contra la guerra en Irak. Sencillamente porque supone ir contra unos principios éticos suficientemente convencionalizados como para ser puestos en crisis de una manera decisiva.
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http://cmfa.bitacoras.com/archivos/2005/09/27/fach...
Comentario de cmfa hace 4 años y 51 meses
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Los cambios electorales en USA normalmente se apoyan , no en grandes movilizaciones ciudadanes ( eso es solo el comienzo), sino en una curiosa suerte de cambio de paradigma politico , solo que ese pendulo se produce en unos margenes muy estrechos, en los que las politicas concretas son una minima parte del "real torcedor" que propicia ese cambio.
Lo que yo decia , el aire de sevilla sienta de maravilla a los cerebros. Gran analisis, Felicidades.Comentario de Cesar hace 4 años y 51 meses



