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La manzana de Newton

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La renuncia como valor político

Un comentario muy agudo de César ha puesto sobre el tapete un instrumento político de tan gran valía como poco ejercitado: la renuncia. Ciertamente, hay que tener valor para renunciar. Y, en política, aún más. Como culminación del espíritu del do ut des, la renuncia adquiere importancia trascendental cuando hablamos del bien general. Y la política, en principio, debe perseguir este objetivo.

Pero la renuncia, como la comparación, debe establecerse en virtud de la semejanza entre los elementos que se compara, o entre los aspectos a los que se renuncia, para que sea coherente. Y, desde la coherencia, caminar hacia el buen gobierno. Y desde el buen gobierno, continuar la senda hasta el bien general de la comunidad gobernada.

Decía César, a propósito de un post sobre el interminable conflicto israelo-palestino, que La busqueda de la convivencia exige audacia en las renuncias si el resultado es el bien comun.. Y no le faltaba una pizca de razón.

Pero, yo apostillaba que ese "bien común" debe partir de un sentido de la justicia que yo resumía así, a propósito de la situación en los territorios ocupados:

Razón tienes, César. Pero supongamos un escenario donde A, que se siente amenazado, decide invadir zonas de B. Con el tiempo, estos tradicionales territorios de B ya no son de B, sino que forman parte de A. Un buen día, A renuncia a parte de los territorios de B. Pero sólo a una parte de B, mientras se queda con otra parte de B, curiosamente la más rica y próspera. La renuncia de A, por muy laureada que sea sigue siendo injusta en esencia porque perpetúa el punto de partida injusto de los orígenes de A y B. Al fin y al cabo, A sigue controlando a B, control que justifica porque se siente amenazado por B. Pero ¿y si A diera el gran paso y devolviera a B lo que a B peretenece? Quizá, nos aproximáramos, muy mucho, al bien común.

El apunte sobre la renuncia viene como anillo al dedo para analizar la situación de dos países que a comparé hace unos días: Ucrania y Brasil. En los dos, cuya significación estrategica es destacable, ascendieron al gobierno dos opciones políticas con las que simpatizamos, pero que han estado sometidas a unas no menos importantes turbulencias...

... y en los dos encontramos que, últimamente, la renuncia está jugando un gran papel al objeto de preservar el espíritu con el que se formaron ambos gobiernos. Y la esperanza de los mensajes de sus líderes, Lula y Yushchenko.

Dos "revoluciones tranquilas" para dos países llamados a orientar, cada una en una parte del mundo, el futuro de sus zonas de influencia. Dos ejecutivos claramente identificados con la democracia, de la que tanto han adolecido sus países tiempo atrás. Dos gobiernos llamados a transformar la realidad, y dos gobiernos basados en sendos movimientos populares que no pueden fallar, por muchas presiones externas a que estén sometidos.

Pero son dos gobiernos azotados por sendas crisis gubernamentales que tienen como denominador común la corrupción. El mal que ecían combatir se ha inoculado en sus ejecutivos. Y los dos están inmersos en procesos de renuncia que no pueden sobrepasar una barera: la de los principios que los inspiraron.

La prolongada crisis brasileña pone en un brete la laureada figura de Lula, mientras Yuschenko, incapaz de formar gobierno, se pone en manos de su rival antidemocrático: Yakúnovich. Lula está llamado a frenar gran parte de sus principios y acción reformadora porque la corrpción la tenía guardada en la alfombra de su partido. Yuschenko, porque alguien metió la mierda en la alfombra de su palacio presidencial.

Con estos antecedentes, los dos están renunciando. Y mucho. Tienen un gran trabajo por delante para que sus renuncias puedan ser interpretadas como un beneficio para la comunidad. El límite lo marca la sensación de traición que pueden albergar los pueblos brasileños y ucranio.

Si este temor se generaliza, habrán perdido la legitimidad, y será así porque, a fuerza de renunciar, renunciaron a la encomienda de libertad y justicia que exigían sus respectivos pueblos.

Esperemos que no crucen el límite: que no renuncien a sus principios.

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Comentarios

  1. Joder, estas en racha, vaya pedazo de post!!!

    Comentario de Cesar hace 4 años y 51 meses


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