Yushchenko, ¡para la sangría! (revisitado)
jesus clavijo urbano - 08-09-2005 12:12:00 | Categoria: Actualidad
El presidente de Ucrania, Viktor Yuschenko, ha decidido cesar a su gobierno en pleno.. Aún es pronto para valorar las consecuencias de esa medida, pero el mensaje sigue siendo el mismo: que la democracia "naranja" no se le escape de las manos. Esto es vital. No sólo para Ucrania, sino para Europa y también Asia. Ya comentábamos a primeras horas de la mañana, antes de conocer la decisión de Yuschenko, que:
Mientras Putin sigue dedicándose a exportar gas a Europa, para lo que ha mantenido reuniones con Schroder –cada vez hay que observar las piruetas diplomáticas como meros ejercicios comerciales–, se abre una crisis en Ucrania que debe empezar a preocuparnos.
"Two top officials in Ukraine President Viktor Yushchenko's administration quit on Thursday in a growing scandal over allegations of high-level corruption among his closest political aides.Petro Poroshenko, secretary of the National Defence and Security Council, who was accused of graft by an outgoing Yushchenko aide at the weekend, said he was stepping down so as not to obstruct an official investigation into the charges.
Nikolai Tomenko, deputy prime minister for humanitarian issues, said there were now, in effect, two governments in Ukraine"
La desazón no debe despertarse porque una agencia internacional de noticias hable en término de ‘bitter after revolution’, sino porque Yuschenko debe parar una sangría de dimisiones que empieza a semejar al declive de Lula en Brasil y prácticamente todo el continente hispanoamericano.
Brasil –más que Ucrania , claro-, pero también Kiev son dos plazas estratégicas de primer orden y es fundamental para sus zonas de influencia la consolidación de regímenes democráticos fuertes y solventes. Pero, desgraciadamente, la corrupción que ha afectado al entorno del presidente Lula y el agujero que ahora se ha descubierto en Ucrania por culpa de una pugna de influencias en el gabinete de Yushchenko son elementos para la desesperanza. Cuando menos, van a provocar un lamentable retardo en la aplicación de programas de bienestar social e higiene democrática que ambas poblaciones vienen exigiendo desde hace muchos años, lastradas por continuos episodios de corrupción.
Pese a lo que a primera vista pueda parecer ninguna de estas dos noticias provocan satisfacción en la Casa Blanca. Máxime, cuando Washington ha apoyado sin reservas los movimientos populares que han producido sucesivos cambios gubernamentales en Georgia, Ucrania y Kirguizistán, circunstancia que no sentó nada bien, como es natural, en el Kremlin, que, obviamente, ha perdido influencia en el Cáucaso.
Del mismo modo, EEUU vio en la victoria, años ha, de Lula da Silva, el ingreso hacia la moderación de un país de las dimensiones y la importancia transnacional de Brasil, frente a las amenazas populistas de Chávez, aunque no creo que Rice le sigan haciendo mucha gracia los gobiernos de Kirchner y Tabaré Vázquez y, ni mucho menos, el cariz “popular” que está también tomando la política en países como Bolivia o Ecuador.
Pero regresemos a la frontera euroasiática. En cierto modo, Putin nunca ha mostrado ni mostrará su desagrado profundo por la pérdida de poder en las repúblicas ex soviéticas “emancipadas” de Moscú. Sabe que EEUU está detrás, no cabe duda. Pero también, y no es tonto, una callada de Washington en su abominable lucha contra los chechenos sirve para justificar el recorte de libertades y derechos humanos a los que nos tiene acostumbrados.
En este círculo de piruetas comerciales que se llama diplomacia, los gasoductos constituyen la columna vertebral de los movimientos estratégicos en la zona. Con un vecino nada soslayable: Irán.
La riqueza energética del país de los ayatolás representa su bandera reivindicativa para conseguir concesiones y respaldo del orbe asiático. Y, evidentemente, es un polo de contraste a la creciente influencia norteamericana en la zona. No en balde, los contactos entre EEUU y la India se están acrecentando. Un poco para contrastar la secular colaboración entre Washington e Islamabad que nunca ha gustado a India –siempre prosoviética- y un tanto para ver qué se puede hacer con un proyecto que preocupa, y mucho, a la Casa Blanca: un gasoducto en el que están implicados Teherán y Bombay y que apoya infraestructuralmente Moscú.
A la vista de estos y otros condicionantes estratégicos, es vital que la democracia no se debilite en la bandera de una revolución pacífica que trajo una democracia real en Ucrania y que partió de las bases más populares que, supieron organizarse como una sociedad red, para regenerar las instituciones en Kiev.
Yushchenko debe parar la sangría, para que el espíritu naranja persista. Y se extienda, como si de un gas no vaporizable se tratara.
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No sé hasta qué punto somos marionetas en el juego de las grandes potencias y hasta qué punto ese análisis demuestra la teoría del sistema autoorganizado que supone las interrelaciones humanas. Lo cierto es que cuando leo este tipo de análisis desearía que existiese dios y la ira divina... uF!
Comentario de GLurPS hace 4 años y 51 meses
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Sí, una suerte de deus ex machina no vendría mal en algunos momentos. ¿Ahora bien, quedaría garantizada la imparcialidad que se le supone en estos casos? ;)
Comentario de jclavijo hace 4 años y 51 meses



