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La manzana de Newton

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"Sólo nos queda rezar"

Del ensalzamiento del creacionismo a la adjudicación a la acción providencial de Dios de la catástrofe del Katrina no hay más que un paso: el de considerar la intervención divina por encima de la tradicional división espacio/tiempo establecida por el hombre.

Es decir que la providencia divina es una fuerza que determina lo que pasa en el mundo desde que Dios creó al hombre hasta el fin de los tiempos. Un vastísimo periodo en el que cabe –como las durísimas condiciones padecidas por la especie humana del Pleistoceno– enmarcar la que dicen es la mayor devastación natural sufrida por los EEUU.

Claro que, por esta regla divina, los atentados del 11-S sucedieron porque Dios así lo quiso. Si nos atenemos a la teoría de la acción providencial, todo lo que ocurre es obra de Dios, por lo que, si Dios permitió que 19 desviados provocaran más de 3.500 muertes en apenas unas horas, habría que exigirle explicaciones a Dios. Pero, como ello no es posible puesto que Dios es todopoderoso, omnipresente y omniscente y su voluntad ha de aceptarse siempre, no cabe otra que interpretar las grandes desgracias como castigos divinos.

Marvin Harris achaca el surgimiento de las religiones a condiciones infraestructurales. Para este antropólogo materialista, las élites distribuidoras de los excedentes agrícolas (caso de América) o las nacidas al albur de los controles de los recursos hídricos (casos de China o Mesopotamia) son una “creación” para dar sustento espiritual a la gente en momentos de escasez material. Es decir, a falta de alimentos, toma religión y encomienda.

Y en cierto modo, esta teoría nos enlaza actualmente con los discursos dominantes del poder en estos momentos tan críticos para el poder en los estados perjudicados por el Katrina. No es de extrañar, por tanto, que la gobernadora de Louisiana afirme que lo que los ciudadanos deben hacer para confrontar la tragedia es rezar. Rezar como medio para pedir la clemencia de Dios y que el Katrina cese su catastrófico paso por el “país bendecido”. Lo demás, ya vendrá, pero es secundario. El círculo de la dominación supersestructural se cierra con el abominable pensamiento de que el tiempo que se emplea rezando, es tiempo que no se destina a la queja, o aquella otra concepción que prima la lamentación sobre la reivindicación.

Claro que ese “Dios lo ha querido así”, afirmación que en boca de Bush suena hasta redundante, entra en colisión con el planteamiento que las religiones hacen de la libertad del individuo. Especialmente, el Cristianismo determina que Dios deja libertad de pensamiento y acción al individuo. Por eso, (sobre el papel) la fe es una decisión personal. La persona es libre para tener fe o no. Es como el pensamiento: en teoría (absténganse adivinos estrafalarios) mi pensamiento y mi fe son míos y de nadie más. Y aunque yo diga una cosa, puedo estar pensando exactamente en lo contrario, pero nadie lo puede averiguar.

Lo complejo de todo este proceso está aquí: ¿Cómo se armonizan, entonces, la providencia divina y la libertad individual?

Cuestión que llevada a la tragedia natural que sufren los EEUU por el Katrina representa, en medio de las devastación, un nuevo enfrentamiento entre creacionistas y evolucionistas y otros científicos sobre el verdadero origen del huracán.

Si seguimos el hilo, puede llegar a afirmarse incluso que los creacionistas y, con ellos una parte de la sociedad norteamericana, al negar sistemática y providencialmente el origen “natural” de las desgracias, no considerarán tampoco relevantes, ni mucho menos decisivos, los efectos perniciosos que está padeciendo la capa de ozono.

Sólo coincidirán con los racionalistas en que el culpable es el hombre. Pero mientras para estos últimos el hombre es “origen” del problema, para los creacionistas y para gran parte de la administración Bush, el hombre es “destino”: un destinatario del castigo de Dios, despertado, eso sí, por la mala acción del hombre.

Este rebuscado circunloquio no le es ajeno a la sociedad estadounidense, tal y como demostraron las elecciones por las que Bush renovó su mandato y en el que la cuestión religiosa jugó un papel fundamental, sobre todo en la llamada “América profunda”.

Por la misma regla de tres, la espiral religiosa alentada desde el poder sirve tanto para negar la evolución del hombre, para cerrar los ojos ante el deterioro medioambiental (de ahí que, para los neocon no haya necesidad de suscribir Kioto) y para dar “aliento espiritual” a una población que, tanto en el 11S como ahora, lo que necesita es una respuesta institucional.

Harris redivivo.

Referencias

Dirección para referencias

Comentarios

  1. Si EUA reza, pronto América Latina tendrá que hacer sacrificios humanos. Pues si a USA le da un resfriado... a América Latina le dará neumonía...

    Comentario de Petite Diablessa hace 4 años y 51 meses

  2. Jesús, yo de Harris sólo he leído lo que todos: Caníbales y reyes y Vacas, cerdos, guerras y brujas y su manual de antropología cultural. Aunque viendo los enlaces que ofreces quizá habrá que leer algo más. Sólo me gustaría saber si has leído, y qué opinión tienes, sobre Teorías sobre la cultura en la era posmoderna, que recientemente ha reeditado Crítica.

    Un saludo y gracias.

    Comentario de Joseba hace 4 años y 51 meses

  3. Quise decir los enlaces del enlace.

    Comentario de Joseba hace 4 años y 51 meses

  4. Contestando a un comentario de Diablessa en mi blog, le decía que hace poco veía una página -que sigo sin encontrar :(- donde aparecían citas y declaraciones de los neocons y había un par de ellas, de reagan y un secretario suyo de Medio Ambiente, que hablaban de la inminente segunda venida de Crsito. Entonces, ¿para qué cuidar el planeta?
    También veía en televisión, a raiz del 11S, las declaraciones de un señor trajeado, con pinta de ejecutivo, en la zona de Wall Street. Decía, bastante en serio, que era incompresible que eso sucediera en EE.UU., porque era un país piadoso. Sin embargo, consideraba normal que Europa sufriera el terrorismo, porque según él aquí hemos perdido el rumbo de la fe verdadera. El castigo divino, vamos.
    Lo curioso es que creen en ese castigo divino cuando lo sufren los demás, pero se sorprenden mucho cuando les toca a ellos. No les da por pensar "¿qué habremos hecho mal?", sino "¿cómo es posible que esto nos suceda a nosotros, con lo buenos que somos?"

    Comentario de stralunato hace 4 años y 51 meses

  5. Si el planeta no tiene marcha atrás, pero nadie está preparado para lo que está llegando.
    Por cierto, no he escuchado el pésame de Ratzinger.

    Comentario de Petite Diablessa hace 4 años y 51 meses

  6. Petite: Muy aguda. (Te recomiendo La Conspiración de los Necios. Si lo has leído me lo dices y discutismos paralelismo con os EUA de hoy).

    Joseba: Yo he leído de Harris lo mismo que tú. Pero, aquí lo nombro en un doble sentido: por su explicación del nacimiento "infraestructural" de la religión y porque Harris realizó una demoledora crítica de la sociedad americana de los seenta en uno de sus últimos libros. Muchas de las fallas detectadas son "atemporales".

    Stralunato: Los imperios son ombliguistas. Por eso, terminan por caer.

    Comentario de jclavijo.bitacoras.com hace 4 años y 51 meses


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