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La manzana de Newton

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El imperio hegeliano

Un conjunto de interrogantes planea sobre mi cabeza: ¿Fue Hegel el culpable de la interpretación leninista del marxismo? ¿Tiene la culpa el maestro de la dialéctica de una materialización de la teoría marxiana en un sistema que acabó con la vida de millones de seres humanos en todo el mundo a lo largo de una cincuentena de años? ¿Supuso la sublimación de la base dialéctica del trabajo de Marx la coartada perfecta para entenderlo todo sobre la base de la defensa numantina del socialismo?

El gran problema de la teoría de contrarios de Hegel lo constituye quizá, el "olvido" hegeliano de determinar qué circunstancias y su correspondiente negación son las que más pesan a la hora de conformar un proceso marcado por la diatriba que tenía como meta la consecución de la plena libertad del individuo.

Con esta merma, una interpretación leninista de la teoría marxiana evoca por encima de todos los aspectos hegelianos del "corpus" para enaltecer un sistema, el socialismo, que se configuraría como intocable en el interior y como exportable en el exterior. Un sistema que representa una sublimación de la dialéctica hegeliana por cuanto el mismo socialismo, tal y como también apuntó Marx, representaría una fase en el progreso del hombre, que quedaría exento de contradicciones dialécticas, lo que redundaría en su libertad.

Pero la ausencia de "objetivismo" en el proceso revolucionario de Lenin parió monstruos como Stalin, Pol Pot o Mao. El mismo Marx siempre escribió que el determinismo dialéctico debía confrontarse con la objetividad de los hechos que planteaban liberales como David Ricardo o el mismo Adam Smith. Pero Lenin, a la vista de lo ocurrido, desoyó esta idea. Y vio todo lo contrario como un enemigo. Hizo de Hegel un dios, un imperio. Y todo lo que no fuera socialismo lo vio como una gran negación del propio socialismo y, por tanto, susceptible de ser combatida.

El plan de Marx también se sustenta sobre una teoría de las negaciones. Sobre sus famosas "contradicciones". Verdaderos puntos de partida destinados a eliminar modos de producción por la presión de las fuerzas de trabajo que opean en él. A partir de aquí, Marx da su explicación "en movimiento" de la historia.

El problema era conocer el punto final. ¿Había punto final para Hegel?¿Nos encontrábamos ante una protoenunciación del mito del eterno etorno que nos presentó Nietzsche y que tan admirablemente nos dibujó Milan Kundera? ¿Entendió Lenin que el punto final no era la revolución, sino su revolución? ¿Y, para Marx, donde se encontraba el fin de la historia que el ínclito Fukujama nos anunció en 1989? ¿Cuándo, en qué momento, podríamos dar por finiquitada la sociedad de clases y anunciar el socialismo revolucionario? ¿Era capaz Marx, que tanto debió a Hegel, de establecer el punto clave en el que la historia deja de ser proceso para convertirse en resultado?

Plantarse en la versión hegeliana de la doctrina marxista supone, pues, un reduccionismo. No obstante, quizá, la gran paradoja de todo aquel corpus emancipatorio elaborado por Marx en pro de la libertad y la igualdad de los seres humanos radicara en que sus propuestas podrían servir en cuanto proceso, es decir, en cuanto dinámica negación-negación que hiciera explotar el modo de producción capitalista por los aires por la presión de la fuerzas de trabajo y por las contradicciones inherentes al sistema, sin contemplar un "objetivismo" que vertebrara el resultado final.

De este modo, el imperio de Hegel no se saldó con su prometida libertad de los hombres.

Referencias

Dirección para referencias

  1. [...] discutiendo en su blog con Jesús. Lo paradójico de todo es que fuera del nihilismo tampoco deja de haber peligros: podemos querer entender todo de una tacada… y acabar defendiendo el totalitarismo desde la idea de que una sola teoría [...]

    Referencia de » La vida, el universo y todo lo demás deUgarte.com hace 2 años y 36 meses

Comentarios

  1. El error central está en Marx, no sólo en Hegel y no sólo en Lenin: la teleología, la idea de que hay un final a las contradicciones, el sueño de un paraiso recuperado donde "paceran en lobo y el cordero"...

    Es una idea heredada del mesianismo que se materializa en el marxismo en dos errores fatales: pensar que la "contradicción motora" es de índole exclusivamente económica (el control del excedente) y que la Historia se mueve de forma continua y creciente al son del desarrollo de las "fuerzas productivas" (aka la productividad).

    Por otro lado Lenin nunca pensó q el estado soviético fuera esa sociedad reconciliada, sino el comienzo de una fase de transición. Pero esto merecería un debate aparte, tanto sobre las características políticas del modelo como de su sustento económico teórico y real.

    Pero aunque sea para después negar sus planteamientos es cosa de honradez intelectual separar Lenin de Stalin. Y creo que lo que te estás planteando es si Lenin, Marx o Hegel son "culpables" del stalinismo y por qué.

    Sinceramente creo que el stalinismo hay que tratarlo como un fenómeno, como algo a explicar no desde su lógica interna (lo que decía pretender) sino desde la lógica de los acontecimientos que le permitieron llegar a tomar el poder y entonces, sólo entonces, releer y reinterpretar (casi siempre burda y torticeramente) el marxismo para justificar el poder que tenían.

    En fin, que para poder refutar el marxismo aprendiendo algo no podemos aceptar que

    1. el marxismo sea lo que los stalinistas dicen ni
    2. que lo que los stalinistas hicieron sea una consecuencia, una puesta en práctica, del pensamiento marxista.

    Asi que vayamos por partes :-) te sugiero un programa

    - espurgar el marxismo para llegar a definirlo sin lastres posteriores y criticarlo en su entorno histórico
    - igualmente con el leninismo
    - plantearse finalmente, ya espurgado todo y criticados los cimientos, en qué ha consistido el desarrollo de la productividad y cómo se han modificado y hacia donde tienden las relaciones sociales y productivas desde entonces.

    Y en ese marco estudiar la evolución de las instituciones con un planteamiento materialista: el mercado, el estado, la empresa...

    Comentario de David hace 2 años y 36 meses

  2. Creo que la visión "dialéctica" del marxismo ha sido la que más ha trascendido de Marx y puede que con mucha razón. Esta "dialéctica" no se entiende sino como proceso. Una óptica que influyó mucho en los planteamientos de Lenin.

    Pero, por encima, de los "momentos históricos", lo que está claro es que el gran logro de Marx radica en poner negro sobre blanco lo que puede ser una obviedad: que la infraestructura ha determinado a lo largo de la existencia del género humano la superestructura y no al revés.

    A partir de aquí, yo soy partidario de utilizar el marxismo como herramienta de interpretación social. me importa, en realidad, un pepino qué resultado pudo tener su teoría, cómo fue mancillada, si no preveía una perpetuación del socialismo, ni el futuro de una sociedad sin clases...

    En definitiva, es interesante el marxismo como instrumento de análisis social. Vale, despojémoslo de herencias filosóficas, demonicemos a Hegel, condenemos a Lenin, a Stalin y a quienes vieron en el marxismo el sustento a su regímenes, pero, por encima de todo, sepamos valorar el trabajo de Marx para encontrar respuestas.

    Tú lo resumes bien: "estudiar la evolución de las instituciones con un planteamiento materialista". Pero es que el materialismo, entendido como las relaciones del hombre con su medio -adaptación, semejanzas y diferencias culturales, etc- exige poner en valor la infraestructura, de la que forman parte las "fuerzas productivas". Incluso el modelo de producción es infraestructura.

    Mirándolo con cierto romanticismo puede que esta "herencia" (la perspectiva materialista) sea el gran resultado de la teoría de Marx, por encima del mesianismo del que hablas y, por supuesto, de la dialéctica hegeliana.

    Comentario de jclavijo hace 2 años y 36 meses

  3. Completamente de acuerdo, aunque matizando que aunque la infraestructura material "determina" la superestructura ideológica, esta también condiciona el proceso de cambio de la primera :) Vamos, que no hay determinismo histórico: la voluntad de los humanos hace la realidad (condicionadamente, pero la hace)

    Hace unos años viví un peculiar proceso intelectual: el de los que, para mi horror, buscaban un marxismo sin dialéctica. A mi, sinceramente, me parecia/parece algo tan absurdo como pretender hacer un cocido sin agua: o era imposible o lo q saliera no podía llamarse marxismo y si no iba a ser marxismo, por qué no construir sin rémoras y plantearse la metodología de análisis materialista no como la continuación de una escuela sino como una tarea en si misma con sus lógicas deudas con todas...

    El caso es q esta teoría tenía dos protagonistas: Negri y Albiac. El primero acabó en Francisco de Asis via Leopardi. El segundo en un cierto nihilismo (no tan alejado de su original althuserianismo como normalmente se piensa) via un cierto Spinoza contextualizado en el mesianismo sabataista.

    No fue un viaje inocente ni sin consecuencias. Ha dado caretas nuevas a viejos monstruos y ha alimentado dosis de horror en un lado y otro del carruaje. Con todo, no me da verguenza decir que encuentro más provecho en Albiac que en su antagonista

    Pero no es esa ahora la cuestión, sino al final siempre la misma: ¿cual es la naturaleza de lo real? ¿es universal? ¿es posible una teoría del todo? ¿es la realidad fragmentaria o total? Y aún si fuera total ¿es posible un conocimiento no fragmentario de ella?

    Obviamente mi posición es precaria: creo que existe una realidad única pero que sólo es aprehensible fragmentariamente, que no es posible una teoría que proporcione un conocimiento global de lo real que sea consistente.

    Pero supongo que ese es otro debate, al final el debate de siempre: diversidad y unicidad, y por tanto sentido de la "religación" de la vindicación de la igualdad, de la universalidad y la diferencia

    Comentario de David hace 2 años y 36 meses

  4. En cierto modo, el mismo Hegel pecó de "unicidad", hasta el punto de que muchos marxistas dialécticos no son capaces de determinar qué fragmentos son los importantes, los decisivos en el proceso negación-negación que nos lleva al cambio...

    En realidad, Marx y Engels se dieron cuenta de su deuda con la dialéctica cuando terminaron su trabajo teórico. Con lo cual, se percataron de las "fugas" existentes en su propuesta materialista, pero no superon cómo resolver este asunto.

    Esta merma fue utilizada, por ejemplo, por los materialistas culturales que atacaron el materialismo dialéctico por "insuficiente". De manera que gente como Harris o Murdock se dedicaron a dotar de unicidad y universalidad al componente infraestructural. Con ello, trataban de rastrear las semejanzas y diferencias entre culturas a partir de las relaciones del hombre con su medio, mediante trabajos no exentos de críticas por parte de sociobiólogos o postestructuralistas.

    Comentario de jclavijo hace 2 años y 36 meses

  5. El marxismo no es mas que la mera materializacion de la realidad
    que al final del camino se agoria en el egosimo.

    Comentario de frank hace 1 año y 21 meses


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