Nosotros / ellos
jesus clavijo urbano - 06-07-2005 11:19:42 | Categoria: Actualidad
Al albur de los comentarios autocalificados como liberales en diversos sitios web acerca de la responsabilidad de la pobreza,Proclamo:
1) ¡Qué ingenuo soy! No se me había ocurrido pensar que la pobreza se acaba cuando el pobre dispone de y gestiona per se recursos que le permitirán abandonar su estado, del que él es el único y exclusivo culpable.
2) Porque, claro está, las democracias libres y opulentas del Norte / Occidente lo son en virtud de su esfuerzo y progreso (llamémosle producción y mercado) y que, en tanto que sociedades (perdón: suma de individualidades) más civilizadas que sus compañeros del Sur /Oriente, han sido capaces de generar un bienestar y una riqueza con unos niveles inimaginables para los pocos eficaces, poco eficientes, poco democráticos y poco libres individuos de los países subdesarrollados.
3) Porque, claro, en las democracias libres y ricas, resultado claro del incorrupto liberalismo -formula poco menos que emanada de la divinidad– no hay aranceles, ni proteccionismo, ni se venden armas a los pobres, ni se fomentan gobiernos títeres en el mundo subdesarrollado, ni por supuesto, se les desgaja de sus materias primas, ni se les impide invertir en infraestructuras y educación.
4)Toda la batería anterior de reclamaciones es un invento del Bono ese de U2 y de otros chiflados artistas que comen, viven y fornican en hoteles de cinco estrellas del mundo civilizado.
5) Así las cosas, ¿A cuento de que nos llaman la atención, con un concierto de guitarras desafinadas, sobre lo que pasa más allá de nuestra calle, barrio, ciudad, país inmersos, como estamos en una vorágine consumista (perdón, librecambista)?
PD: Queridos pobres, los liberales dicen que los dejéis en paz. Que la culpa de vuestra situación es vuestra y nada más que vuestra, so inútiles. Ah, se me olvidaba, que dicen también que hagáis el favor de no molestarlos con vuestras odiosas pateras. Que cualquier día –añaden- el odioso Estado los fríe a impuestos. Y todo por vuestra culpa, ¡ignorantes!.
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