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Sapir: guía de la New Europe

Detrás de cada político de altura, puede que exista un filósofo. Cual hombre que susurra a los caballos, el presidente acerca el oído y escucha el verbo cadencioso y eficaz de su consejero, del mismo que destaca entre la cohorte de adyacentes al líder. Detrás del líder, hay un líder de opinión. Un pensador, un druida. Un guía. Una luz. Una voz. La voz que sigue el presidente que sonríe e las cámaras, tras reponerse del gesto adusto con el que se dispuso a recibir la indicación, el consejo. O ese programa que se va desmenuzando con las políticas del día a día. Con las leyes que van trazando un sistema acorde con la doctrina.

Ya conocemos quién fue el druida de Blair. Quién ha diseñado la Europa del futuro. Quién ha aconsejado al premier sobre cómo afrontar la presidencia de la UE. Sobre cómo explicar y hacer entendibles una Europa diferente. Una suerte de New Europe que rechaza el pasado de la mano de obra y se abre a las empresas y a la externacionalización. Una Europa competitiva, liberal. Una Europa del mercado. Una Europa exclusivamente economicista –que es lo máximo que se ha conseguido desde Roma– que sepa afrontar los retos de una globalización de las finanzas. Una Europa que mira con desprecio a sus nuevos socios y a los subsidiados del sur. Por mucho que esa Europa de Blair –paradojas del Laborismo- se ampare en los acuerdos de Lisboa para transformar el continente.

Andrés Sapir (El País, 29 de junio) es el “inspirador” de las propuestas de Blair. El que es asesor del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, asegura que la estrategia de Lisboa “es la única forma” válida. “Irlanda –añade– tiene una fantástica tasa de crecimiento porque, entre otras razones, se ha adelantado en la aplicación de los principios de Lisboa”.

El profesor belga es partidario de que el presupuesto europeo (2007-13) se ajuste a los objetivos de Lisboa y que sirva de palanca a la adaptación de los diferentes presupuestos nacionales, dado que al actual presupuesto “no sirve”, aunque no cree que esté en riesgo la solidaridad entre países” “Nunca hemos defendido la desaparición de esa política”.

Además, Sapir ve en la estrategia de Lisboa una auténtica vacuna contra la deslocalización, aunque es difícil explicar por qué, ya que en teoría en el planteamiento blairiano prima la flexibilidad de mercados. El propio consejero de Blair parece no darse cuenta de esta paradoja: “El desarrollo de China no se va a detener”. ¿Quiere esto decir que el mercado laboral debe mimetizarse al del país oriental? “Los jefes de Gobierno deben comprender bien lo que está pasando para definir nuestro papel en ese mundo en un cambio permanente”.

En este juego de claroscuros, una cosa queda clara: que la globalización se sigue entendiendo desde un punto de vista puramente mercantil y que, dado que el mercado es primordial, Europa debe avanzar. ¿Cómo? Supeditando decisiones políticas a factores económicos.

Me pregunto si Zapatero logra ver el final del camino trazado por Blair. Hombre, ya es hora de que se decida. Pero, si opta por esta vía, deberá reconocer que ha renunciado a la socialdemocracia. Y que su postura continental casa poco y mal con sus medidas sociales y laborales en el ámbito doméstico.


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