No es escenificación
jesus clavijo urbano - 28-06-2005 15:22:33 | Categoria: Actualidad
Propongo a Anxo Quintana para Els Comediants. Su nivel de exigencia no se corresponde con el número (y porcentaje) de sufragios logrado por el BNG, en una concurrencia electoral, la del Cambio en Galicia, donde los gallegos han dejado claro que pueden apostar por la alternancia, pero que la modificación del status quo fraguista no pasa por el nacionalismo.¿Son pura tragicomedia las exigencias de Anxo? Ya ha afirmado el candidato del BNG que “nadie puede pensar que Galicia va a salir barata", que reclamará la "deuda histórica" que España tiene con esta comunidad y que "el nuevo Estatuto debe ser ambicioso, no una reformiña".
Ahí es nada. El programa es el programa, como decía Anguita.
Enfrascado como ha estado en una lucha fratricida, el descenso del apoyo de los electores en el bloque nacionalista no ha sido dramático, pero sí notable. Teniendo en cuenta la bipolarización del voto en Galicia, los apoyos recabados por el BNG apenas superan la frontera de lo residual.
Pero son llave de gobierno. Y quieren ser gobierno efectivo. Y exigen compromisos insoslayables –faltaría más– de la administración central con la región. En Anxo y sus correligionarios no hay pábulo para la autocrítica, para analizar mínimamente el porqué de su incipiente descalabro electoral, para escudriñar las claves de la poca confianza que generan en los nuevos votantes o para reflexionar sobre la huida de votos hacia el PSOE.
Porque el BNG va a formar gobierno con el PSOE, sí. Pero no deben olvidar los socialistas que ellos son la fuerza mayoritaria, y con mucho, de la coalición. Que es el partido de Touriño el que ha bregado por el necesario cambio en Galicia. El que ha logrado desbancar a un saurio y a toda una cohorte conservadora con la que la sociedad gallega no simpatiza ya del todo. Los patéticos chistes de Fraga ya no tuvieron sus correspondientes sonrisas en las urnas.
Si ha habido una fuerza que ha abanderado el cambio, esa ha sido el PSOE. Y es, por tanto, el PSOE el que debe llevar el peso del Gobierno. El que debe entenderse con sus cuidadanos y con el Gobierno de España y la UE para lograr lo mejor para Galicia. Plegarse sin más a los dislates del BNG, mostrados apenas unas horas después de saberse parte del futuro gobierno tras el recuento en Pontevedra, sería un error.
Porque no debe olvidarse que el PP ha perdido la mayoría absoluta. Así ha sido, pero por los pelos. Cuantitativamente, por muy poco. Hasta el punto de que el descenso electoral del BNG ha puesto contra las cuerdas la predicada alianza con los socialistas.
El PSOE de Galicia, por su parte, tendrá, en esta nueva etapa de gobierno, que medir muy bien sus discursos. Debe prestar especial cuidado a que en sus propuestas no se vislumbre la mano y la voz del BNG. Porque, en el resto de España, esto no se entendería. Como no se entienden las medidas “maragalladas” de parte de los socialistas catalanes.
El precio, por tanto, puede ser elevado. Pero hay y hasta cierto punto así lo han calibrado en Moncloa, que arriesgar. Con Galicia se gana cuota de poder y se desbanca un feudo de los populares, al tiempo que se le da una nueva estocada electoral a Génova. Además, el PP tiene también que resolver sus disputas internas.
En la oposición, suele decirse, hace frío. Mucho frío. El problema para Zapatero y para el propio PSOE es lograr que la ciudadanía española entienda que gobernar cuesta. Y cuesta mucho. Pero, sobre todo, en manos de Zapatero está lograr el objetivo de que sus propios compañeros de fila y la sociedad compartan la idea de que gobernar con los nacionalismos no supone, por fuerza, una renuncia programática.
Hasta donde puede percibirse, las ideas que emanan del Palacio de San Jordi ponen en evidencia el llamado cambio tranquilo de Zapatero, aunque el espantajo territorial que el PP quiere rentabilizar tampoco es aceptado por los ciudadanos, por Fortuna para Feraz.
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